7 may. 2010

contraluz

A veces la suerte tiene alas invisibles,
te das cuenta porque el mar está en el techo
y flotas si eres capaz de mirar más arriba.

No sé si he sido, si he podido,
si he tocado su voz
.. tan desierta de heridas ..

pero sé que ya no tengo muerte y las uñas se mudan
mientras me olvido de mi y me dimito ..

Es el precio
la victoria de ver subir su piel
... tan combativa ...
mientras sus brazos me abrazan
y sus besos me devuelven la vida.

10 de mayo tres6cinco

1 comentario:

Srta. Experimental dijo...

A veces, la suerte huele a tierno peregil ;)